Mi pueblo, Cardona, vive estos días con tristeza la marcha de uno de nuestros inmigrantes más queridos. El sueco Esven se marcha del pueblo. Así lo ha hecho saber colgando este letrero en su balcón informando de sus intenciones e incluyendo su número de teléfono móvil. Ha tenido la suerte de que la grafía de su nombre en catalán suene igual que “se vende” en este idioma. De este modo ha podido componer el que quizá sea uno de los carteles que mejor uso ha hecho de la economía del lenguaje y la polisemia de toda la historia.

ADIOS, SIMPÁTICO SUECO

Nota: Me he permitido emborronar tres de los nueve dígitos del cartel con el photoshop para evitar que le toquéis los cojones a nuestro simpático vecino