VIVAN LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD DE LAS TIENDAS DE LAS GASOLINERAS

Las tiendas de las gasolineras, coincidiréis conmigo, son de esos pocos lugares de la tierra que se viven intensamente. Todo allí es más apetecible, más interesante, más sugerente y más fácil de comprar. Sobretodo durante las paradas nocturnas, entonces se convierten en oasis de diversión. Si tienes la suerte de encontrar una cerrada en las que te diriges al empleado a través de una ventanilla puedes jugar a una versión interactiva y con un ser humano de aquel juego de los bares en que debes coger un regalo con unas pinzas mecánicas. Puedes gritarle las órdenes al encargado desde la ventanilla y moverlo a placer entre los pasillos de la tienda, agachándose y levantándose al grito de “¡no, esos no! ¡Más a la derecha! ¡Detrás, justo detrás! ¡No, no! ¡Ahí, ahí!”. En uno de estos santuarios encontré este espejo abombado en el techo. Está puesto ahí para que el empleado pueda controlar desde el mostrador todos los rincones de la tienda pero, en la práctica, esto y un centro comercial es lo más parecido a una feria que vas a encontrar.