Buda

Aquí está Buda con un cigarrillo en la boca. ¿Humillante? En absoluto. No para Buda. Buda lo aguanta todo. De hecho, este Buda de plástico preside desde su hornacina el menú de 7 euros de un restaurante chino. Tener a Buda como Dios debe ser francamente agradable. Es gordete, sonriente y acostumbra a representarse sentado en plan kumbayá. No necesita que le saques un trono, ni siquiera una silla. A Buda no le importa verte comer. Y a ti no te importa papear junto a él. Es un Dios colega. Y esto no puede decirse de todos los dioses, la verdad.