Una vez leí en una entrevista a José Luis López Vázquez la que creo que es la definición más exacta de lo que es hacer teatro: «hacer teatro es quedarte desnudo en un cuarto de baño». Qué exacto. Todos los actores de teatro conocen esa sensación. Camerinos hay de todos tipos, como teatros, pero en casi todos hace frío. Y a menudo te asalta ese pensamiento recurrente: «¿no estaría mejor ahora en mi casa, calentito, viendo la tele?». Y cuando el camerino es el lavabo de un pabellón (quizá los lavabos más fríos del planeta) la inseguridad es tanta que desearías, por un segundo, haberte dedicado al oficio que tuviera menos que ver con el teatro. ¿Quizá crítico de teatro? Por suerte salir al escenario siempre calma los dolores.

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El camerino de la sala Galileo Galilei de Madrid