MI CORREO ESTÁ CAGAO

La de mierda que me llega a entrar cada día en el buzón de correo. Tanto en el electrónico como en el convencional. Mierda en estado puro, un marasmo de heces en formato píxel y en formato pápel. Un tsunami de detritus. Una honda sima de basura hedionda. No tengo previsto alargarme el rabo, ni tomar viagra, ni quiero conocer a una señora del este que por la foto parece que está bastante buena pero que escribe como el malo de una peli de James Bond de la época Roger Moore. Ni quiero comer más pizzas, y esa tarjeta de crédito que me habéis mandado y que no os había pedido se la regalaré al primer cocainómano que me encuentre en una fiesta (lo reconoceré por la respiración profunda, el salibeo, el traqueteo de su mandíbula y esa deliciosa manera de hablar sin decir nada más que gilipolleces pero con mucho aplomo tan propia de los farloperos).

Malditos spamers. Bastardos con nombre de chocolatina.