Fecha estelar: noviembre 2008. El Terrat Pack deja Valencia tras uno de los fines de semana más intensos y divertidos que recuerdo. Se acercaba la cita valenciana y mis compañeros me repetían incesantemente “ya verás, en Valencia…”, “uy, Valencia…”, “no veas, Valencia…”. Y yo, que soy de natural confiado, que no crédulo, esperaba el momento con una cierta ánsia a ver qué es lo que iba a pasar. Y lo que pasó es que, efectivamente, Valencia es cálida, afectuosa, cariñosa y muy cachonda. Que el público de Valencia es de primera, que te demuestran que te quieren sin reparo alguno, que la luz es un poquito más blanca y que, en definitiva, te carga las pilas. Yo he vuelto nuevo de Valencia, como toro salido de chiquero. Y diría que para El Terrat Pack Valencia ha supuesto una especie de confirmación. Hemos dejado atrás la tensión de la novedad, los nervios del estreno y la inseguridad de la primera vez, cada uno se ha relajado en su sitio, y nos ha aflorado el auténtico espíritu de esta gira. Mucho trabajo, pero de muy buen llevar. Ahora toca Madrid, donde los vaticinios vuelven a ser excelentes.

Por el camino se me ha quedado citar Huesca, tremendo bolo de El Cansancio y nuestra Apoteosis Necia, y el inicio de la temporada en el Teatreneu de Barcelona, en el nuevo horario de los jueves a las 23:30, funciones en las que el público ha brillado por su calidad. Esto es algo de lo que el público a veces no es consciente. Cada noche también representa un papel, muy importante, y a veces lo borda.

P.D: Como viene siendo habitual, el equipo técnico se ha dejado el lomo, gracias. Y mis felicitaciones a Jordi Évole, que lo ha dado todo pese a llevar encima uno de los trancazos más apabullantes de la historia (hablo de un constipado, ahora).

CUADERNO DE BITÁCORA 2

Foto: miquelcc.com