Caminando en Barcelona por Rambla de Catalunya no pude evitar centrar mi atención en el siguiente maniquí que anunciaba la carta de un restaurante:

DERECHOS MANIQUÍES 1

Quizá fue su grácil gesto, o su altanero porte, o su juvenil simpatía. El caso es que la fotografié. Sin embargo, cual fue mi desánimo cuando comprobé el terrible estado de degradación en que se hallaba, viéndose vulnerados sus más elementales derechos como maniquí. Mutilación parcial de dos dedos en la mano izquierda:

DERECHOS MANIQUÍES 2

Severas heridas de arma blanca en el bazo izquierdo, una de ellas con riesgo de amputación.

DERECHOS MANIQUÍES 3

Y mutilación total de cuatro dedos en la mano derecha.

DERECHOS MANIQUÍES 4

Sin embargo, continúa sonriendo y trabajando al aire libre de sol a sol. Lo cual nos vuelve a confirmar la teoría de que la principal debilidad del ser humano es el hecho de estar vivo.