De un tiempo a esta parte las patatas fritas y en general todo esa rama de la industria de la alimentación que llamamos “snacks” (1) ha entrado en un proceso de especialización y sofisticación que me tiene la cabeza loca. Sin ir más lejos:

PATATAS

Observad esta bolsa de patatas (2). “Limited edition”. Bien, sí, estarán todo lo buenas que se quiera, pero… ¿Limited edition?
¿Edición limitada? Hostia, es una putada, porque tenia pensado comérmelas, y más tarde incluso giñarlas…¿qué hago ahora? ¿Las guardo en la vitrina junto a los testículos del último Dodo y el huevo de Fabergé? ¿No viene siendo como muy demasiado para una bolsa de patatas?

Te digo otra cosa, en realidad todo esto da un poco igual. Por eso lo escribo en un blog y no en una tesis doctoral.

P.D.:Os emplazo al blog www.hablaresgratis.com donde Rafel Barceló desarrolla una excelente disertación sobre packagings absolutamente estéril, también.

(1) a mí la palabra “snack” me hace pensar en la prostitución. No sé muy bien por qué. Creo que de niño vi algún “snack-bar” (que en los 80 se llevaba mucho ponerle este nombre a los bares en que se podía picar algo porque quedaba fino) donde me dijeron que había prostitutas. Y ahora no puedo evitar asociar las palabras “snack” y”puta”. ¡Qué “hijadesnack” es la mente humana!
(2) tranquilos, he emborronado la marca Lays para no pillarme los dedos con mis aceradas críticas al emporio de la fécula.