Cuántas veces nos ha ocurrido hallarnos enfrascados en una agria y virulentísima discusión sobre preposiciones, ¿verdad? Normalmente comienzan siendo conversaciones más o menos triviales, que si «ante» es más útil que «tras», que si donde haya un buen «por» que se quite un para». Y a la que te das cuenta ya estás partiéndole la boca a alguien, o recibiendo una patada en la entrepierna por culpa de un «bajo» o un «cabe».

Pues bien, todo esto pertenece ya al pasado. Hoy es el día en que se zanjan de una vez por todas y para siempre las discusiones sobre preposiciones de la humanidad. La preposición más importante es «de», y a callar la boca. Su correcta utilización es absolutamente vital. Y ahí va el ejemplo:

Con «de»:

post-364a

Y sin «de»:

post-364b

Cuando me tengan que hacer el monumento, pues ya me llaman y quedamos para que me tomen las medidas, y eso, si acaso. De nada.