Sí, en un buffet libre pasan cosas raras. Hay de todo, incluida la libertad de poder coger lo que quieras, combinarlo como quieras y hacerlo cuantas veces desees. Esto puede provocar que se coman platos rarísimos y francamente innovadores, que harían palidecer a Ferran Adrià. En mi última visita a uno de estos establecimientos mi tercer plato consistió en…(redoble)… ¡¡¡PALMITOS CON PURÉ DE PATATAS!!!

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