Público – Persona, animal o cosa (26/09/10)

pescado-mikel-jaso-blog

Los restaurantes que presumen de disponer de pescado fresco suelen acercar una bandeja con los cadáveres de los peces para que el comensal examine su estado. Cada vez que me he encontrado en esta situación he asentido con la cabeza y, en tono grave, he mascullado algún “muy bien”, o un “excelente” u otra estupidez semejante. Siempre miento. Soy incapaz de percibir el grado de frescura de un pez observando su cuerpo inerte. Seguro que se puede hacer, por el grado de dilatación de las muertas pupilas, el color y turgencia de las escamas, o vaya usted a saber qué otro parámetro que yo, hipócrita, finjo conocer. Admito que en un pescado muerto sólo sé ver un pescado muerto. Si me lo muestran nadando en una pecera sí soy capaz de saber que está fresco. Pescado que se mueve = pescado vivo = pescado fresco. Una vez muerto en la bandeja ya puede ser descongelado, o de plástico, que yo seguramente soltaré un “adelante”.