I made it happen! Metí el resto de pasta sobrante en un tupper, apretando un poquito, ya que cabía justa. Una noche en la nevera, y al día siguiente:

Un ladrillo de pasta. Ahora voy a hacer unos cuantos miles, quizá millones, y me construiré una casa de pasta. Y entonces…

Entonces esperaré un milagro de Dios: que llueva salsa boloñesa.