El 30 de abril escribía una columna para Público hablando de “Las paquitas”, un comercio peculiar de mi barrio. Si os apetece podéis refrescar la memoria leyéndola AQUÍ. Bueno, el caso es que este domingo por la tarde una de las paquitas nos confesó que cerraban el negocio. Que la crisis se las lleva también por delante y que no pueden seguir más tiempo abiertas. Un colmadete de esos de toda la vida menos. Efectivamente, este lunes la persiana ya estaba echada. Un disgusto. Era domingo, por la tarde, cuando conocimos la noticia. Inmediatamente compramos todos los cruasanes que les quedaban, que ya no eran muchos. Nos hicimos con 6, y los hemos congelado. Sólo los comeremos en ocasiones especiales.

Como no podía ser de otra manera, nos los envolvieron en paquetes de a dos.