Hoy, revisando fotos del verano, he encontrado este simpático monumento, que me pareció digno de una reflexión cuando lo vi:

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Una agradable pareja paseando. En su placa se leía:

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“Spomenik turistu”, el “Monumento al turista”. Se exhibe en el pueblo costero de Makarska, en la costa de Croacia. Con él, se rinde homenaje a los visitantes que durante toda la historia de esta localidad, la han llenado de vida, alegría y, por qué no decirlo, ingresos económicos. Pero, por favor, veamos el monumento más al detalle:

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El manoseo continuado durante años ha desgastado el metal de la estatua justo en el pecho de la turista. Queridos habitantes de Makarska, ¿quieren mandarnos algún mensaje a los turistas con esto? Algo tipo: “agradecemos vuestra visita a nuestro pueblo, pero que sepáis que a las hembras les sobaremos las mamas a más no poder”.

Sin embargo, hay otra posibilidad. El pecho no está desgastado, sino que conserva su color original, y el resto de las estatuas están sucias de tanto toqueteo, respetando el pecho. En ese caso, no tengo ni idea de qué mensaje nos están enviando a los turistas. Es muy raro.