Jueves
Entro en un supermercado y se me planta un ser humano de género macho frente a frente. «Pero si tú eres… ¡tú!» – exclama (gran verdad) – y acto seguido me endiña dos galletas en la mejilla derecha. Amistosas pero de las que pican un poco. ¡PLAS PLAS! Quedo anonadado unos instantes…»Hostia, cuando se lo cuente a tal (no recuerdo el nombre, estaba digiriendo el cariño). Bueno, adiós. Qué gracia«. Dicho lo cual me endiña dos galletas más en el mismo sitio. ¡PLAS PLAS! Total: 4.

Procedo a comprar productos de consumo. Eso sí, un poco más humildemente.

Viernes
Salgo del Teatreneu y otro ser humano de género hembra me pide que le firme un autógrafo…en un tanga. «¿Por qué?«, inquiero. Cosas mías, contesta. De acuerdo. Y estampo una dedicatoria sentida en el triángulo de tela.

Procedo a irme a mi casa. Eso sí, un poco menos humildemente.

Sábado
Saliendo de un restaurante. Un coche traza una curva a gran velocidad junto a mí y de la ventanilla del copiloto extrae su cabeza un ser humano de género macho y grita: «¡Berto! (pausa de un par de segundos) …¡ y añade gritando aún más… «¡Anda que no!» Y desaparece a gran velocidad.

Vuelvo a casa. Eso sí, deseando que el domingo sea normal.

P.D.: Por cierto. Feliz Sant Jordi.