Como ya os comenté AQUÍ, el martes pasado sufrí un accidente laboral que me dejó el brazo en cabestrillo. Bien, el sábado, disfrazado de zombi, hice un monólogo en el Festival de Sitges que acabó con una caída al suelo simulando que me disparaban en la cabeza. Mi cabeza impactó en el suelo con un sonoro CLONC. Y ayer, domingo, mi cuello fue reaccionando progresivamente al golpe hasta desembocar en una contractura, con la que he amanecido hoy. Este era mi estado esta mañana, recién levantado, en lo que parece ser ya una espiral de autolesiones y parálisis progresiva que, sinceramente, no sé dónde me ha de llevar.

la-foto

La frase que más he oído hoy (y que más me aterra) es: “no hay dos sin tres”.