Barceló is back. Aunque no sé si hoy su aspecto puede considerarse un disfraz.

ALCE BARCELÓ 1

Lleva un alce de juguete en la cabeza. Este alce en cuestión (que Dios me perdone si no es un alce y resulta que es un Caribú o cualquier otro bicho de esos) fue considerado unánimemente el regaldo de amigo invisible más feo del «amigo invisible» de las navidades pasadas en Buenafuente. De hecho es tan feo que llega a ser bonito. Esto es lo que se conoce como…

…¡LA VUELTA AL MARCADOR!

Cuando la rosca se pasa de vueltas y nuestro criterio cae en ese limbo inconcreto en que lo feo se vuelve bonito, lo hortera moderno, lo cutre auténtico, etcétera, etcétera…
Un ejemplo. Un casco de bici que me compré el verano pasado:

ALCE BARCELÓ2

Horripilante y súper moderno a la vez. Obviamente, no me lo he puesto nunca ya que tanto un extremo como el otro me hacen sentir ridículo.