Público – Persona, animal o cosa (08/11/09)
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Supimos a principio de la semana pasada que, según confiesa Andre Agassi en su autobiografía, usó una peluca en la final de Roland Garrós de 1990. Un dato sorprendente, constatando su calvicie actual, y habida cuenta del tamaño del pelazo que lucía en aquellos días. Contemplar hoy aquellas fotos bajo la luz de la nueva revelación es una experiencia que produce gran asombro y estupor. La potencia del dato ha sido devastadora. Ha eclipsado casi por completo otros asuntos de mayor interés destapados en sus memorias, como por ejemplo que se dopó durante su etapa de tenista profesional. Algún buen amigo periodista le debió aconsejar bien: “Andre, explica lo del pelucón y seguro que nadie se fija en lo otro”.

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