Hace ya unas semanas un buen samaritano (pese a ser guionista, la peor ralea del universo) dejó un mechero junto a la salida de emergencia de la redacción de BFN, donde sale la gente a fumar, con el objetivo de ser compartido por todos. También es cierto que, en un exceso de optimismo y una alarmante carencia de modestia rodeó el mechero de mensajes cargados de buenos sentimientos, una auténtica oda a la concordia, la generosidad y la fraternidad entre camaradas. Del mismo modo, ideó un sistema de sujeción digno de la etapa pre-tecnológica de Terry Gilliam:

BUENAS INTENCIONES… ¡MIS COJONES! 1

– Compartir fuego es compartir amor
– Be mechero my friend
– Se acabó pedir el fuego a alguien!!!
– El mechero solidario!

Bien, han pasado unas semanas, y este es el desolador aspecto de ese otrora templo a la amistad:

BUENAS INTENCIONES… ¡MIS COJONES! 2

Cuán patéticos se leen los mensajes ahora que ha desaparecido el objeto de los mismos.

Un día negro para el humanismo fumador. ¡Otro más!