Los amigos siempre sufren el peor maltrato, por aquello del exceso de confianza. Pepe Colubi no es mi amigo, no se alarmen (sobre todo los que conocen a Pepe Colubi), pero más por falta de tiempo y oportunidad que por falta de interés. Hace ya más de cuatro años que me regaló su novela, California 83. Y, bueno, digamos que la he dejado madurar, como un buen vino.

20130722-112738.jpg
Hace un par de semanas la acabé. Y qué bien me lo he pasado. Qué buen rato se echa uno con el año americano de Pipi, qué agradable sensación de “cotidianeidad” en la mejor acepción del término. Qué nostálgico sin baba. Que tierno y cínico a la vez. Y qué bonito e imaginativo narra Colubi. Sí, sí, el mismo que expulsa toneladas de heces por su boca cuando sale por la tele. Y muy recomendable especialmente como lectura de verano: fresquito y saladete.