El sur de España (o norte según cómo miremos el planeta) fue mi siguiente destino en ese vividísimo mes de julio pasado, el relato de cuyas experiencias me ha convertido en el más famoso explorador de la blogosfera, según la última encuesta que ha llegado a mis manos (1).

Pensé “¿por qué viajar al fin del mundo cuando aquí al lado mismo tenemos maravillas que podemos visitar sin movernos de nuestro país?”. Dicho esto, me sometí a un exorcismo porque me di cuenta de que había sido poseído por el espíritu de mi madre. Una vez liberado, sin embargo, viajé al sur de España para conocer la importantísima influencia del pasado árabe en nuestra cultura.

Quería conocerla de primera mano. Ignoré los continuos consejos de un amigo, que me decía que me podía facilitar unas muestras culturales que le traía un amigo metidas en el culo desde Tánger. Maldito ignorante.

(1) Encuesta realizada por mí sobre un muestreo de una persona.

Anteriores viajes: Everest, Desierto de Nabonajmil, Angkor Vat, Nevada, Nuevo México, Helsinki y Nazca.