Sí, amigos y amigas. Uno de esos posts de título impactante que tanto nos agradan. Es cierto, disfruto dibujando suntuosos rabos. Y desde que era bien joven. ¿Por qué? ¿Envidia de pene? ¿Complejo de pichacorta? ¿Homosexualidad latente? Opinad lo que queráis. La opinión es libre, como relativa es su importancia. Pero a veces no existe un porqué. A mi es que me hacen gracia los penes. Ahí colgando, desafiantes, descolgados, inertes, y repentinamente enhiestos, siempre sorprendentes, simpáticos en su continua expresión de asombro…Lo único que puedo hacer es mostraros el punto álgido de esta obsesión en mi vida. (Se trata de otro de esos cómics amateurs que Berto guarda como oro en paño desde hace muchos años y que os ha colado como material de relleno en el blog). Este se llama «Un miembro más en la familia«, y es el último que guardo de la época en que los hacía:

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