El viernes pasado estuve en Barbastro, representando La Apoteosis Necia en el auditorio local. Acabada la función nos volvimos al Hotel Clemente, un establecimiento que cuenta con un servicio excelente, donde nos sentimos como en casa (un saludo ya de paso para la cariñosa jefa del hotel que nos apretaba para que comiéramos más, que estábamos muy flacos, como si de nuestra madre se tratase). La cuestión es que encontré el siguiente regalo en la recepción, dejado allí para mí:

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Un espectador llamado Diego se había confeccionado su propio cartel anunciando su asistencia a mi monólogo. Y me lo regaló autografiado. Como podéis leer en la esquina inferior derecha pone: “Deseo que puedas volver a disfrutar de mis risas y aplausos“. Firmado: Diego.

Gracias Diego. Muy divertido.