Ladies and gentelmen, let me introduce you Marc Pastor:

Este adorable caballero, de mirada sincera y penetrante, dueño de ese inquietante aspecto entre asesino en serie y afable oso de Chueca, es escritor. Y particularmente bueno. Lo digo con conocimiento de causa, soy casi un experto en su literatura (1). Y también es otras cosas que os explicaré a continuación. En cuanto a su relación conmigo lleva actualmente la etiqueta de amigo progresivo (2)  recién desvirtualizado.

Allá por el 2007, cuando comencé a escribir este blog, advertí que varios (cuando no todos) de mis conocidos virtuales eran a su vez conocidos o amigos de un tal Doc Moriarty, seudónimo bajo el cual el tal Marc Pastor mantenía y sigue sosteniendo una prolífica personalidad virtual. Es responsable en su totalidad o en parte de varias páginas web a cual más interesante. RonyaMortis (en català), The movie Snatchers, Los muertos andan, Salaequis, y hasta puede que lleve más, pero ya hasta que ni lo quiero saber, ya que resulta incluso un poco irritante tal caudal de creatividad. ¿Los temas que trata? Habla de literatura y cine de ciencia-ficción y terror, de zombis, de viajes en el tiempo, de Star Wars, de porno; y también cultiva el sano cachondeo, todo ello de un modo bastante cafre y en un tono como muy erudito. Claro, no podía ser de otra manera: le seguí.

Resulta que coincidía con él en prácticamente todo lo que contaba. Cuando recomendaba un libro, una peli o lo que fuese, a mí me gustaba. Y mucho. Claro, no podía ser de otro modo: Compré e hice mio su criterio. Resulta que al cabo de un tiempo me veía a mí mismo recomendando sus recomendaciones. Se convirtió en un referente. Y le cogí cariño virtual. Algunos amigos mios guionistas (sí, se puede ser amigo de los guionistas. Es peligroso, porque al final te puedes encariñar con ellos, pero se puede) quedaron con él físicamente y volvían encantados de sus citas. Resulta que además era un excelente contador de anécdotas divertidas a la par que macabras, ya que trabaja en la policía científica. Te alegra una sobremesa. O te la arruina. Grande.

Pasan  los años y me voy más o menos enterando de que el amigo, con el que ya hablaba en twitter (@DoctorMoriarty) es escritor. Pero no había leído nada suyo. Y recientemente se puso en contacto conmigo para pedirme que le presentara su tercer libro: L’any de la plaga (El año de la plaga).

En mi primera conversación telefónica con él le dije que sí, sin pensarlo. Como deben hacerse las grandes cosas. Sin pensarlas, o borracho, éstas son las dos mejores opciones para tomar una buena decisión, a mi entender. Quizá escribía como un mono, y sus libros eran mierda. Pero me tiré a la piscina. Acerté. Comencé leyendo La mala dona, y me encantó su prosa. Y el tema que trataba, Enriqueta Martí, la vampira de Barcelona. Aquello era el Jack el Destripador catalán. Una novela con un narrador, además, sorprendente que dejo que descubráis vosotros mismos leyéndola. Y, acto seguido, me puse a leer el libro que tenía que presentar. L’any de la plaga.

Fantástico. En la Plaga, el amigo Pastor hace un remake de The body snatchers, de Phillip Kauffman (1978). Sí, señor, se casca una reimaginación de una película, y la sitúa en la Barcelona actual, Asume el riesgo de contar de nuevo una historia que el lector conoce perfectamente y logra convertirla en algo nuevo y lleno de originalidad. La cuaja de un alud de referentes propios (compartidos, one more time), y de su íntima manera de sentir lo que es la espina dorsal de la historia: la pérdida de la identidad propia. Muy muy recomendable. Una de esas novelas que te engancha y no te deja. Curiosamente la acabé de leer hace casi un mes, en un momento de mi vida muy importante, y la huella de la novela del Doctor se me ha quedado unido para siempre con otro recuerdo muy valioso. Todo esto, con más o menos detalle, lo conté en la presentación del libro, el viernes pasado, en la FNAC de la Maquinista. Del mismo tema habló Marc en la presentación, de los recuerdos. De los, en su caso, muchísimos recuerdos que han formado el gérmen de su libro.

Allí, en la FNAC, coincidí con muchos de esos amigos comunes. Uno de ellos es Tomás Fuentes, @cap0 en twitter, que nos sacó la siguiente foto. Creo que mi cara es el reflejo de la emoción con que viví el momento.

O quizá era el penetrante olor a eucaliptus el que nublaba mi mente.

Aaaaah, eucaliptus… Go on, Doctor.

(1) Ha escrito tres libros, Montecristo, La mala dona (La mala mujer) y L’any de la plaga (El año de la plaga), de los cuales he leído los dos últimos. Es decir, dos tercios de su obra completa.
(2) Progresivo, de ir progresivamente, no de ir a bailar este género  a las discotecas.