Visto en Amsterdam:

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Ergoline. Solarium Inside. Siempre me han parecido siniestros esos cubículos con forma de ataud en los que entra uno para broncearse artificialmente en los centros de estética. Pero éste en concreto, visto en un solarium de Amsterdam me llamó la atención más que los demás. Su representación, en negro y con esos ribetes rojos que parecen terciopelo me pareció lo más cercano a la imagen canónica del ataúd de Drácula. Visto así, ¿no resulta aún más llamativa la contradicción? ¿Un vampiro que quiere broncearse? Oh, sí, los tiempos están cambiando.