Tengo unas ojeras muy pronunciadas. Las tengo desde que era un niño. No se van. Por más que duerma o esté descansado, siempre luzco unas ojeras marcadas. Sólo se disimulan un poco en verano, si tomo el sol y el tono de mi piel se vuelve dorado. Entonces parecen desaparecer, pero simplemente ocurre que el resto de mi piel se ha equiparado a su tono. Debajo de mis ojos, siempre estoy moreno. Así que, cuando me preparan para aparecer en televisión, o me maquillo para actuar en teatro, el corrector tapa-ojeras corre como el agua. En Buenafuente, el corrector que usan siempre conmigo ha ido adquiriendo la forma de un pene. Aquí lo tenéis, yo estoy en segundo plano disfrazado de Chuck Norris:

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Os muestro una foto más en detalle. ¿Veis? Incluso presenta una rajita y todo en su corona:

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No sabemos por qué ha ocurrido. A mí me gusta pensar que de tanto estar en contacto conmigo se ha contagiado de mi masculinidad, pero seguramente es una casualidad.

Eso sí, una casualidad en forma de pene.