Hace unos días comenté en un post, la trágica epopeya de “el mexicano impasible”. Bien, hoy tenemos un nuevo falso mexicano en un restaurante de igual nacionalidad: el mexicano deforme:

EL MEXICANO DEFORME

En este caso, para hacer la gracia, los dueños del restaurante han colocado ese engendro entre las mesas del restaurante. No hace falta ser muy observador para darse cuenta de que o bien no tiene cabeza o la tiene en forma de cono, que la forma de su cuerpo es la de un botijo y que no tiene articulaciones definidas. En definitiva: es un puto engendro.

Yo, Berto Romero, me comprometo de forma solenme y desde ahora mismo (*) a consagrar lo que me queda de vida a seguir buscando representaciones de mexicanos en restaurantes mexicanos hasta que encuentre uno digno. ¡A Emiliano Zapata pongo por testigo!

(*) Compromiso sujeto a disponibilidad y cambios de opinión