Público – Persona, animal o cosa (19/07/09)

El martes pasado concluyó el experimento conocido popularmente como “gran hermano marciano”, o sea, el encierro durante más de tres meses (105 días) de un grupo de voluntarios en una cápsula de similares características a la que se utilizaría para viajar a Marte. Llevado a cabo en Moscú por la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Instituto de Problemas Biomédicos (IPBM) ruso, esta fase inicial del proyecto Mars-500, tenía como objetivo comprobar los efectos fisiológicos y psicológicos del prolongado aislamiento en una misión tripulada a Marte.

Los seis voluntarios (en estructura de chiste clásico: cuatro rusos, un francés y un alemán) han salido intactos de la pequeña cápsula. Con sus bambas y sus chándales, y esa cara de enfermo que se te pone cuando llevas más de una semana sin salir de casa, pero intactos. Llama la atención la ausencia de mujeres en el experimento. He leído que las habrá en próximas experiencias. Quizá intenten ir aumentando la complejidad gradualmente. De todos modos ha sido un éxito: un pequeño paso para la convivencia humana, un gran salto para el olor a humanidad.