Siento un plus de felicidad bastante freak. En Barcelona, el ayuntamiento ha colocado por la ciudad las siguientes estrellas de navidad.

Ahí está, majestuosa sobre el ascensor del metro, como queriendo decir a los Reyes Magos: Majestades, usen el ascensor, no bajen por las escaleras, que son para la plebe”. Ahora os enseño otra en una rotonda, iluminada de noche:

Como diciendo a los Reyes Magos: “Majestades, usen la rotonda para cambiar de dirección. Deben hacerlo, o la plebe chocará contra sus camellos”.

Mirad las estrellas con atención. Son clavadas a la nave en la que llegó Supermán a la Tierra, en la película de Richard Donner.

(via el blog de Ulex 3.0)

“Kal-El, hijo, no te inmiscuyas en la vida de los hombres. Si bien te permito que coloques por sus ciudades reproducciones de tu nave para alegrarles las fiestas. “

La cosa está muy mala. De modo que sean felices, todo lo que puedan, o les dejen. Y si lo necesitan, utilicen la excusa más peregrina para serlo.