En mitad de una discusión, cuando alguien este alterado hablando de un determinado tema, respira hondo y aprovecha el primer silencio que se haga. Imposta un poco la voz y vocaliza bien. Di con aplomo: «Tranquilo, sólo se trata de…» (añadir en el espacio de los tres puntos el tema del que se trate). Mano de santo, oiga. 

De nada.