Público – Persona, animal o cosa (12/03/11)

Hace diez años trabajaba en una oficina en la que se nos permitía fumar. Estaba ubicada en Barcelona, en la séptima planta de un edificio de la avenida Diagonal. 200 metros cuadrados enmoquetados hasta media pared, cuajados de escritorios con sus correspondientes ordenadores y amplios ventanales que daban a la calle. Amplios sí, pero cerrados. No nos dejaban abrirlos. La temperatura y la ventilación corrían a cargo del sistema de calefacción y refrigeración del inmueble, decían.

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