Diría que la hipocresía no está situada en el lugar que merece en nuestra escala de valores. Durante años la hemos infravalorado, menospreciado e incluso denostado, tendiendo a considerarla un defecto cuando es, sin duda, una de las más útiles herramientas de convivencia e integración social con que contamos los seres humanos. Tal y como yo lo veo:

LA HIPOCRESÍA ES LA GRASA QUE LUBRICA LA MAQUINARIA QUE MUEVE LA SOCIEDAD

La sinceridad, por otra parte, se ha sobredimensionado. Ser sincero no es obligatorio y en ocasiones no es recomendable.

¡Usemos la sinceridad con moderación!