Pedro: Me he divorciado hace un par de meses y sigo manteniendo una buena relación con la que era mi mujer. El problema es que a su madre, con la que me llevaba muy bien, ahora ya no la veo nunca y la echo un poco de menos. ¿Cómo decirle a mi ex que me gustaría pasar tiempo con su madre sin que piense nada raro?

Querido Pedro:

Siento que hayas tenido que divorciarte de tu mujer. Y más aún que sigas manteniendo con ella esa buena relación que crees que compartís. Y digo “crees” porque, por supuesto, esto no está ocurriendo en realidad. No hay ruptura sentimental que sane de forma limpia sin un buen chorro de ese excelente antiséptico emocional llamado “odio”. Es cierto que algunas parejas, en un ejercicio de gran sofisticación de eso que llamamos “vida en sociedad”, ejecutan una suerte de compleja representación cara a la galería en la que superan su fracaso amoroso con grandes dosis de madurez y resignación. Pero no es más que eso, una farsa. Amigo Pedro, estás viviendo lo que se conoce como un “quiste sentimental”. Habéis recubierto con unas cuantas capas de educación y buenas maneras una pelota de frustración y rencor. Pero aunque no la veas, sigue ahí debajo, con el tiempo habrá que intervenir y, siguiendo el símil, no te extrañe que para entonces se haya hecho pus.

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