Me cuenta mi madre algo que le viene ocurriendo desde hace un tiempo. Empezó con el sorteo de NavIdad de la Lotería Nacional. Su número resultó agraciado con el reintegro, de modo que recuperó el dinero invertido en el boleto. Invirtió ese dinero en un nuevo número de lotería, que volvió a ser premiado con el reintegro. Desde entonces, cada semana compra un nuevo boleto con el reintegro del anterior. Y lleva haciendo esto tres meses, doce semanas consecutivas, ganando siempre el reintegro. La propietaria de la Administración de lotería no da crédito ante lo que parece un caso claro de buena suerte moderada continua.

Probablemente mi madre se ha convertido en la mujer más afortunada del mundo en el juego, pero solo un poquito.