Tuve que detenerme ante la carnicería para fotografiar este cartel:

post-392

Conejo tierno, a 3’95€. No quiero llamar la atención sobre que sea tierno, ni que sea conejo, ni que esté rotulado en catalán, ni que esté a 3,95€. Es que, a primer golpe de vista, me pareció ver a un ser humano despellejado, en posición fetal a la venta sobre una bandeja de poliestireno. Lo antropomorfo, cuando se trata de comer, me echa para atrás, qué quieres que te diga, aunque esté a buen precio.

P.D.: Imagino ahora a un lector norteamericano, un adolescente de esos típicos de las películas yanquis que tienen un conejito por mascota entrando en este blog y revisando este post. Estamos hablando del horror puro reflejado en sus retinas. Cosas de las diferencias culturales.