Justo después de morir se descubrió convertido en fantasma. Vio su cuerpo tendido en el suelo, lo intentó tocar y para su sorpresa lo traspasó. Luego, como si nada, traspasó la pared y acto seguido el suelo. Y traspasó el asfalto, los estratos terrestres y siguió cayendo en picado hasta llegar al centro de la tierra. Allí 130.000 millones de fantasmas le esperaban sin otra cosa que hacer que traspasarse entre ellos hasta el fin de los días.

Autor: Jordi López