Ya tengo en mis manos el primer libro de Álvaro Carmona, uno de los cómicos más interesantes y peculiares del país. Se llama “El libro de los tiburones” y como su nombre indica el libro trata sobre tiburones, lo edita Norma Editorial y lo que es más interesante, está muy pero que muy bien. El libro es como es Álvaro, curioso, sorprendente y extraordinariamente sintético. Pura luz. Como si un rayo de luz te diera una hostia cómica en mitad de la cara a cada página. Lo recomiendo mucho. Raro sería que aún quedaran existencias en las librerías. Corred a por él poniendo en riesgo vuestra vida. Os dejo un video donde el propio autor os presenta el libro. Recuerden: “El libro de los tiburones”. Autor: Álvaro Carmona. Una persona a la que admiro y amo.

Tú tienes una empresa de jabón líquido para dispensadores. Tienes que escoger un tinte paa colorear el jabón. ¿Y escoges éste?

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Venga Monjas son esa preciosa rareza del humor, esa llaga en la boca que no puedes dejar de tocar con la lengua, ese accidente en la cuneta de la carretera al que no puedes dejar de mirar. Durante años han ido llenando la red de una mierda extrañísima y singular, un néctar destilado de ideas enfermizas y aberrantes. Y este mes de diciembre, como si celebraran un particular fin del mundo que no ha de llegar, los David Lynch de nuestro humor se ponen en las manos de dos jóvenes y talentosos realizadores y nos sorprenden de nuevo con dos piezas muy maduras, muy perturbadoras, profundas y extrañas. No sé si se les puede llamar humorísticas. Son algo distinto. Son dos reflexiones sobre el oficio del cómico, agrias y descarnadas.

El primero es este cortometraje del cineasta Carlos Vermut. Un puñetazo en el estómago. El frío te cala en los huesos. Don Pepe Popi.

En el segundo, escrito y dirigido por Marc Crehuet, los Venga Monjas ponen en cuestión su universo creativo y la comedia en sí misma. Una especie de 8 ½ vengamonjiano.

Vaya llufa nos han colocado en la espalda el Xavi y el Esteban. Vaya broma.