Hoy lo he podido leer en vertele: me han cazado en Menorca con mi pareja.

Hay rumores que dicen por ahí que en realidad se trata de mi mánager y que es una foto robada con un teleobjetivo oculto en un barco el sábado 9 de julio. Dicen que estábamos de gira con El Cansancio, que ese día actuábamos en el Teatre Principal de Maó y que por la mañana nos habíamos escapado a darnos un baño.

Para nada. Como dice el reportaje de vertele: «Berto Romero ha aprovechado para descansar en las playas de Menorca».

Ellos han sido muy amables intentando respetar mi intimidad pero yo ya no quiero fingir más. Aprovecho la ocasión para salir, no ya del armario, sino de un arcón viejo de esos que huelen a humedad, y proclamar a los cuatro vientos que, además de haber descansado unos días en las playas de Menorca, soy gay y me gustan maduros (bueno, no, viejos, viejos, mirad la foto). Ahora vivo con miedo, porque después de tomada esta instantánea fuimos tras una duna y nos hicimos el amor con fiereza. Vivo sin vivir en mí esperando el chantaje de la prensa rosa.

P.D.: Y confieso, además, que sólo tengo ese bañador azul desde hace 2 años. Y no tiene huevera, con lo cual en según qué foto es probable que se vea kiwi, amigos y amigas. I’m in a highway to hell.

Hasta septiembre. Cuidado en las playas, no os sorprenda la temible suricata:

Me declaro muy fan de unos establecimientos llamados «La abuela costurera», una cadena de tiendas donde te aseguran botones y te cosen los bajos (de los pantalones, no te dan puntos de sutura en los genitales para sellarlos, creo). En algunos de ellos (yo tengo localizados 2 en Barcelona) exponen en la puerta unas representaciones en trapo de una abuela costurera. Son muy graciosas. Tipo ésta:

Las hay más y menos hechas caldo. Es como que se han caído del altillo, o están muy cansadas, o quizá en coma, o fallecidas. A mí me han asustado muchas veces, yendo por la calle y sorprendiéndome de golpe, descubriendo a traición esta especie de duendes al girar una esquina.

Me gusta mucho y aplaudo la iniciativa de esta cadena de establecimientos. ¡Más muñecos de trapo representando personas flácidas en la calle y menos neones!

Existe una colección de libros «para Dummies», una manera elegantemente anglosajona de decir «para tontos». Pasé junto a una librería y me encontré con el siguiente esturreo de libros:

«Historia de España para Dummies», «Magia para Dummies», «Inglés para Dummies»… Me parece muy bien, aplaudo la iniciativa de la editorial. No hay que menospreciar la inteligencia del público, pero tampoco su estupidez. En cada nicho de mercado cabe un fiambre ¿verdad? Si bien es cierto que hay algunos más raros que otros… No sé. por ejemplo «Cocina fácil para Dummies» me parece un poco redundante, ¿no? Si ya es fácil…cómo lo rebajas aún más para Dummies, ¿verdad? Pues agarraos, que me he guardado la sorpresa para el final:

«Cocina fácil para solteros para dummies». Sí, amigos. Cocina fácil + cocina para solteros (que se sobreentiende que es más sencilla también) + para Dummies». Supongo que te enseñan a abrir paquetes de precocinados, a verter el contenido en un plato sin que se salga, a masticar. ¡Buena iniciativa, chicos!

Quedo a la espera de «Cocina fácil para solteros para dummies gilipollas».

Mentira. Permanecí 15 minutos frente a la puerta y no entró ni salió nadie. Exijo cambio inmediato del término «permanente» por «frecuente», «esporádica», o «eventual».