Como muchos ya sabéis, hace poco logré juntar a unos cuantos amigos artistas para hacer una gala con la que recaudar fondos para la investigación de la ataxia de friedreich. Los beneficiarios de los más de 15.000 euros recuadados son ASABAF, la asociación que lidera Margarita Antolín, la mamá de Yolanda y Adrián, ambos afectados por esta terrible enfermedad. Ellos son la familia cuyo caso llegó a mi conocimiento y en los que personifico esta causa.

Imaginad mi emoción cuando Adrián me hizo llegar este recorte en el que se apunta una posible cura para el mal.

Esta noticia renueva las energías para seguir recaudando fondos con la esperanza de poder llegar al final. Sigue habiendo mucho camino por delante, y será difícil, pero vamos a lucharlo. Gracias a los amigos que vinistéis a actuar y a los que pagastéis por vernos.

¡Seguimos!

El taxi se detiene en la puerta de mi casa. Le ofrezco al taxista el ticket que me han dado en la empresa. Él busca su pequeña impresora de recibos. Ya me conozco el proceso de otras veces. Ahora sacará el recibo y lo colocará en una pequeña bandejita sujetado con una pinza para que yo se lo firme. Aprovecho esta operación para ir poniéndome el abrigo dentro del taxi, para no hacer perder tiempo al coche de atrás, y porque en la calle hace un frío de mil demonios. Me subo la cremallera justo en el momento en que me extiende el recibo. Clavado. Y también en ese momento oímos el cláxon del coche que está parado detrás nuestro. Mec-mec. En total no debemos llevar más de 30 segundos parados, y el taxista murmura para sus adentros “pita, pita” mientras bajamos del taxi. Abre el maletero y me da mi equipaje. Sumemos 20 segundos más, como mucho. Me quedo en la acera con mi maleta, el taxi arranca y en el momento en que pasa junto a mí el coche de atrás, su conductora saca la cabeza por la ventana y me grita con muchísima rabia: “¡LA PRÓXIMA VEZ PÓNTE LA CHAQUETA EN LA CALLE!”.

Suspiro y me da un escalofrío pensar que esta chica ya esté así el lunes por la mañana.

Teatro Compac Gran Vía, Madrid. Del 22 de diciembre de 2014 al 5 de enero de 2015. 950 localidades. Cada función por encima de las 900. Tres días con el cartel de “no hay localidades” colgado. Siento pudor al decirlo, pero tengo la necesidad de expresar mi gratitud. De verdad que no quiero acostumbrame a lo bueno. Uno no quiere olvidar los años en que no venía la gente, los días en que llegó a haber más personas encima del escenario que sentadas en las butacas.

Uno no quiere olvidarlos, pero sin embargo se van difuminando en el recuerdo, poco a poco, cuando uno tiene la suerte de experimentar tanto calor. Y tan contínuo. Y os puedo asegurar que cada día, al entrar en el teatro, dediqué unos segundos a saborear el momento. Respiré hondo antes de cada función intentando fotografiar la sensación. Para que cuando un día vuelva el frío este recuerdo sí esté definido.

Cuando salgo del teatro y me voy a casa, algunas personas me esperan y me cuentan cómo han disfrutado y cómo han desconectado de sus problemas. Y me lo agradecen. Yo devuelvo el cumplido, pero me callo que esto es algo puramente egoísta: esto es para mí, es mi regalo. No hay en el mundo nada más curativo, más satisfactorio y más mágico que poder dirigir una orquesta de carcajadas. Cada una de esas risas es mía, me la guardo para siempre. Todo eso es lo que me llevaré yo cuando me muera.

Han sido unas bonitas navidades en Madrid. Ojalá pueda repetir la experiencia. Antes de escribir este post repasaba el del año anterior, en el Coliseum de Barcelona. Ya casi ni siquiera recordaba cómo había ido. Me emociona y sorprende releerlo. Podría cambiar las fechas y los lugares y firmarlo como el post del presente año.

Soy muy pudoroso con lo de mostrar mis sentimientos y decir lo que realmente pienso y siento. Me siento mucho más protegido y cómodo ironizando, mintiendo y haciendo bromas sobre todo. Muchas veces pido a familiares y amigos que me disparen en las rodillas si algún día me pongo serio y/o intenso. Sé que me estoy arriesgando a un balazo pero me sentía obligado a dejar constancia el blog, para que, por lo menos yo, no me olvide nunca de esto que me está pasando. Gracias una y otra vez. Casi diez mil veces.

¿Sabéis qué es Campamento Krypton? Si no lo sabéis estoy a punto de mejorar vuestra vida. Se trata de un podcast de un grupo de súper-especialistas en cultura popular, cine, música, cómic, televisión… Ellos son José VirueteMATJota LynnotBarsen y Armabot. Se juntan al estilo de Los Vengadores en este fabuloso podcast desde el que repasan los ángulos más diversos de la cultura pop.

Son tan buenos que ni tan solo mi presencia puede mermar la calidad de una de sus ediciones. En el último Campamento Krypton tuve la gran suerte de ser invitado a su reunión para un maravilloso ESPECIAL 1984. Un repaso al cine, la tele, el cómic, la música y la sociedad del momento en general. No esperéis nada de mí aparte de ir encajando alguno de mis habituales chascarrillos entre las voces de los antimonitores, pero disfrutad de los kryptonianos en este especial de más de dos horas. Es un auténtico gustazo del que tuve la suerte de disfrutar en directo. Estáis invitados.

Cuidado porque engancha.

y Feliz año…1984.

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