Público – Persona, animal o cosa (05/02/11)

Durante los últimos dos años, cada mañana, al salir de casa, me cruzaba con un señor jubilado que se entretenía mirando las obras de ampliación de una acera. Siempre era el mismo anciano y siempre eran las mismas obras. Hace dos semanas, sin embargo, le sorprendí haciendo algo diferente. No sólo las miraba: ¡estaba fotografiando las obras! Me sorprendió mucho. No podía dar crédito a lo que veía. Imaginé al jubilado enseñándolas a sus amigos ancianos, como quien muestra fotos de los nietos, comparándolas, discutiendo cuál está más avanzada para su edad, cuál parece más fuerte, cuál reúne mayor cantidad de trabajadores. Qué gracia me hizo.

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Monólogo zombi grabado en el Festival de Sitges emitido en TNT.

La web Cuanta razón se ha hecho eco del twitterjuego que me inventé el otro día. Se trataba de que los followers me hicieran llegar insultos hacia mi nariz bajo el hashtag #bertonarizotas y yo les daría respuestas ingeniosas para que las pudieran usar  los que, como yo, ven alterado su equilibrio corporal a causa de un apéndice olfativo generoso. Estos son algunos de los resultados:

Gracias por valorar la cosa. Intentaré llevar a cabo más movidas de estas en twitter. A ver qué se me ocurre. De momento un #bertonarizotas2 está al caer. Cuando encuentre un rato libre.

Y recordad, niños narizones: No os dejéis acojonar por los graciosillos de la clase. Por muy grande que tengáis la nariz, vuestro cerebro pesa más. Usadlo.

Ayer hablaba de extraterrestres. Hoy me he acordado de Alien Nación (1988), con aquellos aliens cabezones inmigrantes en la Tierra que se emborrachaban con leche agria. El trailer es un gustazo. Es de esos que te enseñan toda la peli y ha sido recuperado de un VHS. Disfrutad del bouqué del doblaje y sus añejas y magnéticas (literalmente) imágenes.

Público – Persona, animal o cosa (29/01/11)

Una de las primeras cosas con las que fantaseé desde que tengo uso de imaginación es con la llegada a la Tierra de una civilización extraterrestre amigable. No dudo que el visionado quizá un tanto prematuro de “ET” y “Encuentros en la tercera fase” ayudó algo a formar esta ensoñación. Pero sea mía o inseminada por Steven Spielberg, arraigó con fuerza en mi cabeza, donde se ha hecho fuerte. Unos cuantos años más tarde, y aún habiendo conocido ya a alienígenas menos amables en el cine y la televisión, aún sigo deseando no morirme sin conocer un Alf o un Starman. Al principio se trataba más de un morbo curioso, pero con el tiempo he conseguido descifrar el porqué de esta necesidad. Y lo descubrí el sábado pasado mientras estaba barriendo el piso.

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