¿Cómo hubiera sido la peli Up si Disney y Pixar la hubieran rodado en 1965? Bendita internet:

El efecto del sol ha agrietado la señal y ha convertido el paso de peatones en el piano de Big. Excusa para recordar la escena:

Público – Persona, animal o cosa (22/01/11)

El cómico inglés Ricky Gervais ha estado en boca de todos durante la última semana por sus vitriólicos chistes en la presentación de la última gala de los globos de oro, en la que arremetió con saña contra los organizadores del evento, así como contra gran parte de los propios asistentes. La opinión pública se debate entre los que opinan que Gervais es una especie de héroe justiciero que se atreve a decir lo que todos piensan y se callan, y los que creen que la suya fue una agria andanada de ofensivos chistes de mal gusto.

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Aún no se ha escrito la última palabra sobre los todo a cien, esos comercios que encontraron en la moneda de cien pesetas su panacea y también su maldición. La barrera psicológica de la centena les embriagó en su momento y apelaron a ella para promocionar toda clase de (¿por qué no, amigos? llamémosle por su nombre) mierdas que respondían a ese precio. La mente humana siempre ha sido pasto de las ofertas, y durante un tiempo vivieron un florecimiento sin parangón en el comercio de este país. Todo a cien. ¿Qué podía ir mal?

Bien, llegó el euro. Algunos, hábiles, cambiaron rápidamente su chaqueta y se enmascararon bajo un «todo a un euro» que, si bien no era un icono monetario tan potente, con el tiempo estaba llamado a convertirse en el nuevo estándar.

Hasta que llegaron los chinos. De pronto, los emporios de todos a cien, euro o cualquier otra fracción de moneda sucumbieron al mucho más poderoso, magnético y evocador contenedor: «el chino». En un chino sabes que encontraras mayor cantidad de mierdas, de precios variados, pero con la seguridad de que siempre será el menor precio por la menor calidad.

Podemos encontrar heridas de todas estas fricciones históricas en muchos comercios de este tipo. Señales de toda una vida de lucha del pequeño comercio. Os he seleccionado dos, de mi ciudad, Barcelona. No os asustéis, están rotulados en catalán, una incomprensible excentricidad que seguro tendréis a bien perdonarnos. Os los traduzco. El primero está en El Putxet:

«El hallazgo. Ofertas y oportunidades. Desde 100». Demos por hecho que 100 no es el año de fundación del local. Estaríamos hablando de un comercio casi contemporáneo de Jesucristo. No hay colas de historiadores en la puerta. Y tampoco se trata de euros. Desde 100 euros, ¿imaginan? Un bazar de objetos de lujo. Ese cien es un guiño a tiempos pasados. Una llamada al clasicismo, ¿verdad? El siguiente es del barrio de Sant Andreu.

«Todo y más. Todo cien y multiprecio». Lo sé, estoy de acuerdo. «Multiprecio» debería anular todo el resto de información, ya que contiene cualquier posibilidad. Incluso diría que «todo y más» ya era suficiente. Pero busca reunir lo mejor de todas las posibilidades y todas las épocas de la tienda. Todo, más, todo a cien, multiprecio. Un intento de decir «chino» en otras palabras.

Seguid luchando, chicos. Mucho ánimo.