Rafel se pasó un día entero dándonos el siguiente consejo a todos sus compañeros de trabajo. No recuerdo dónde me dijo que lo había leído o escuchado, pero daba fe de que era cierto:

– Si alguna vez te ataca un oso, grítale todo lo fuerte que puedas. El oso no esperará tal reacción y huirá.

Tras haberle escuchado y haber oído cómo se lo repetía a multitud de compañeros le pregunte la razón por la cual estaba dedicando todo el día a compartir su nuevo conocimiento. Su respuesta fue:

– Me siento bien sabiendo que puedo salvar vidas ayudando a la gente a salvarse del hipotético ataque de un oso.

RAFEL Y EL OSO

Ah! Esos pequeños héroes anónimos que nos acompañan día a día.