Público – Persona, animal o cosa (02/07/11)

En junio de 2007 me compré unas sandalias. De cuero marrón, dos tiras sobre el empeine y una tercera sobre el talón, cada una con su correspondiente hebilla metálica. Eran de una marca alemana, y me sentí confiado. A las pocas horas de calzarlas, su duro cuero comenzó a sajarme la piel, irritándola primero y abriendo herida más tarde. Pensé que tenían que darse de sí.

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