Xavi Tribó es uno de mis mejores amigos (definición adolescente y algo rabiosa del aprecio hacia aquellos que se han trabajado tu cariño por méritos propios, ya que no contaban con ventajas de fábrica como la consanguinidad). Y por si esto no fuera poco, que no lo es, resulta ser un ser humano dotado de un extraordinario talento en las artes, siempre y cuando se aplique a cultivarlas. Digo esto porque, pese a contar con dicho talento, ha escogido no practicarlo. Se le retrae constantemente por quienes le rodeamos, por supuesto, ya que nos ofende y nos consterna no poder disfrutarlo. Como dibujante no practicante me regaló una vez la que considero que es y será la mejor caricatura que jamás me hayan hecho y harán.

CARICATURA

Como escritor, el señor Tribó ha colaborado a menudo con El Cansancio. Siempre de forma desinteresada y esporádica, como quien tiene en casa, por gusto, una piara de los mejores cerdos y de vez en cuando te regala un jamón. Este es uno de mis momentos radiofónicos favoritos servidos por la pluma de mi amigo. Durante la agenda cultural de la edición 13 del programa “Ramón” hablamos de una película iraní titulada “La eternidad es un día de pesca”.

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Pata negra, purasangre.