Ayer decía que tenía una teoría sobre el paso del tiempo acelerado para la gente mayor. Efectivamente. Comprobaréis, como comprueban todos los seres humanos a medida que envejecen, que el tiempo pasa cada vez más rápido. Evidentemente, hablo de la percepción que uno tiene del mismo. Las semanas, meses, estaciones y años comienzan a acelerarse y parecen sucederse cada vez más rápido. Esto explica, como ya debéis estar imaginando, por qué los ancianos y ancianas acuden a los conciertos de las fiestas populares con una antelación de unas dos horas mínimo para coger sitio. Esas dos horas que pasan sentados/as en las sillas en la plaza esperando el comienzo del acto, y que a nosotros nos parecen una eternidad, son un suspiro para ellos/as.

Y hasta aquí la teoría. A mí también me pareció ayer cuando la pensé que molaba más.