Hace unos días publiqué aquí mis sensaciones viendo Garrick, de Tricicle. Imaginad cómo me sentí de honrado cuando me invitaron a participar en la celebración de su función número 500 en el Teatre Poliorama. Resulta que invitaron a unos cuantos amigos a intervenir en algunos de sus gags. Aquí está la foto de familia:

tricicle_garrick_convidatsTricicle, Carles Flavià, Jordi Bosch, Andreu Buenafuente, Silvia Abril, Josep Cuní y yo mismo.

Bien, cada uno de nosotros intervino en un gag para acabar confluyendo todos en el histórico sketch final con música de Julio Iglesias, «Soy un truhán, soy un señor».

El plan era que mientras todos ellos harían la mímica yo me encargaría de cantar la canción con un micro. Ok. Correcto. me pasé todo el día escuchando la cancioncita de Julio Iglesias en el iPod, memorizándola. Incluso me escribí una estrofa que no se me quedaba en la palma de la mano:

mano

«pero de cada momento que yo he vivido/ saqué sin perjudicar el mejor partido»

Llegó el momento: muchos nervios por mi parte, miedo a no recordar la letra. Salimos a escena. Yo con el micro en la mano. Empiezo a cantar. Pienso «esto está yendo de puta madre. Lo estoy bordando». Percibo alguna cara rara entre el público, pero no le doy importancia. En un momento dado noto que  la música y mis palabras no están coordinadas. Esa sensación conocida como «la estoy cagando pero bien». Me giro para ver al resto de la panda y todos ellos me están mirando con cara de «¿qué demonios estas cantando, mamón?», y cada uno haciendo el gesto que puede. A trompicones me re-enganché a la canción y acabamos el gag entre risas y yo con las orejas rojas como culo de mandril.

Ya les he dicho que para la función número 1000 seguro que lo clavo.

¡Felicidades y gracias por este sueño!

berto_garrick2

P.D.: Y, por cierto, al día siguiente Josep Cuní emitió mi auto-inmolación en «Els matins», uno de los programas con más audiencia de TV3. ¡¡Dioss!!