Frecuentemente nos vemos envueltos en largas discusiones de las que nos cuesta salir airosos. Ya sea porque no tenemos razón, porque nuestra capacidad dialéctica es más pobre que la densidad del pelo de Paquirrín, o porque simplemente nos hemos cansado de la charla. El caso es que hay momentos en que necesitamos urgentemente acabar con una discusión. ¿Cómo hacerlo? Existe un método infalible y os lo voy a contar a continuación. No es elegante, pero sí efectivo. Vamos allá. La fórmula es la siguiente.

Fórmula: Repite la última frase que tu interlocutor haya pronunciado y añade a continuación, vehementemente: “¡mis cojones!” .

Vamos con algunos ejemplos.

Ejemplo 1:

Estamos discutiendo sobre macro-economía. Nuestro interlocutor intenta tomar las riendas de la conversación con la siguiente frase:

Interlocutor: “El mayor problema al que se enfrentan los países en vías de desarrollo son las multinacionales”.

Adelante, contesta:

Tú: “Las multinacionales ¡mis cojones!”

Fin de la discusión.

Ejemplo 2:

Discusión sobre cine.

Interlocutor: “Pues yo paso de cine comercial. Yo estoy al loro de las novedades de Sundance”
Tú: “Sundance, ¡mis cojones!”

Ejemplo 3:

Incluso se puede abortar cualquier discusión antes de que comience:

Interlocutor: “Oye, eso del cambio climático…”
Tú: “El cambio climático, ¡mis cojones!”

Ya lo tienes.
De nada.